La Cirugía de Aumento de Pecho Explicada

Una mamoplastia de aumento es una cirugía estética que puede realizarse en un centro de cirugía ambulatoria o en un Hospital. Según la complejidad del caso, la paciente podrá irse a casa a las pocas horas de realizada la operación o permanecer un día más internada en el centro para que le hagan un seguimiento más de cerca.

La mamoplastia de aumento se realiza generalmente con la paciente despierta. Para que no sienta dolor, se le aplica una anestesia local y se le suministra un medicamento vía oral para que pueda relajarse. Sin embargo, según cada caso, una mamoplastia de aumento puede realizarse utilizando anestesia general, en la que la paciente estará completamente dormida durante la cirugía de aumento de pecho.

Durante la mamoplastia de aumento, el cirujano plástico deberá colocar implantes en los senos para darles el volumen deseado y acordado. Los implantes mamarios pueden ser lisos o texturados, redondos o con forma de lágrima. Se componen de una cáscara de silicona rellena con agua salada (solución salina) o de gel de silicona. El cirujano te ayudará a decidir cuál es el mejor tipo de implante para tu caso particular.

En una mamoplastia de aumento, para colocar los implantes, el cirujano realiza una incisión en uno de tres lugares posibles:

En el pliegue submamario. La incisión se realiza a lo largo del pliegue del seno, entre la parte inferior de la mama y el pecho. Es decir, queda oculta debajo del pliegue natural del pecho.

Alrededor del pezón. Se realiza una incisión que sigue la línea natural de la piel oscura alrededor del pezón (areola). Esta incisión puede dejar una cicatriz menos notable pero también podría afectar la sensibilidad del pezón.

Bajo el brazo. La incisión se realiza debajo de la axila.

Después de hacer la incisión, el cirujano separa el tejido glandular de la mama de los músculos y del tejido de su pecho para crear un espacio (una especie de bolsillo), ya sea detrás o delante del músculo pectoral, donde quedará depositado el implante. El cirujano inserta el implante en ese bolsillo que ha creado.

En función del tipo implantes que se utilicen, esta parte de la cirugía diferirá un poco. Cuando se utilizan implantes de solución salina, al insertarlos, éstos están vacíos. Es decir, se coloca la bolsa de silicona en el “bolsillo” y una vez allí se rellena con la solución salina. Si utilizas implantes de silicona, estos ya vienen rellenos y se colocan una vez que está hecha la incisión.

Una vez que los implantes están colocados, se sutura la herida. Para inmovilizar la zona, el cirujano colocará una faja de compresión que ayudará a la correcta cicatrización y podrá prescribir algunos calmantes para evitar los dolores y molestias posquirúrgicos.