¿Cómo ayudar a un ser querido a enfrentarse a la reconstrucción de pecho?

Las personas que rodean a la mujer que ha tenido que superar un cáncer de mama y ha sido mastectomizada también son víctimas de la enfermedad. Sobre todo las parejas se ven sumidas en un mar de dudas y no saben qué decir, cómo comportarse, si deberían o no intentar reanudar las relaciones sexuales… En esta situación es muy posible que la relación se resienta, ya que la mujer puede interpretar estas dudas y miedos como rechazo o falta de interés.

A la hora de ayudar a la pareja a afrontar la pérdida del pecho y acompañarla en su decisión de someterse a una mamoplastia de reconstrucción, se pueden seguir estos consejos:

  • Comunicación: Comparte tus sentimientos y preocupaciones. Negar que exista y no querer hablar del tema, no hará que el problema desaparezca. Si estás dispuesto a hablar de cómo te afecta y compartir lo que sientes, estarás abriendo la puerta para que ella también comparta sus miedos y dudas. Además, si intentas evitar compartir tus sentimientos para que ella no se preocupe, te comportarás de manera artificial, lo que repercutirá negativamente en la relación.
  • Pide ayuda: Si te resulta muy difícil soportar la situación, hay muchos lugares en los que puedes pedir ayuda, desde psicólogos y grupos de apoyo hasta otros familiares y amigos. No es necesario que finjas una fortaleza que no sientes.
  • Hablad sobre sexo: Las parejas de las mujeres mastectomizadas no suelen sentir rechazo ante la cicatriz, aunque sí es cierto que la primera visión impresiona. Sin embargo, las relaciones sexuales suelen resentirse porque ellos no saben cómo comportarse o tienen miedo de lastimarlas y ellas suelen interpretar esa conducta como rechazo o falta de interés. Es conveniente que habléis sobre el tema y que ninguno de los dos se sienta forzado a reanudar las relaciones sexuales hasta que no se encuentre preparado.
  • Dejaos tiempo libre para cada uno: Es conveniente dedicar un tiempo al día a actividades que nos permitan abstraernos y olvidarnos del cáncer. No es bueno para la mujer tener todo el día encima a sus cuidadores, protegiéndola y agobiándola. Tampoco es bueno para la persona que la cuida obsesionarse y abandonar cualquier otra actividad. Debéis encontrar momentos para desconectar (leer, pasear, hacer deporte…)
  • Demuéstrale tu afecto: Aunque su aspecto físico haya cambiado o se hayan interrumpido las relaciones sexuales, es fundamental seguir demostrando el afecto: decirle que la quieres, abrazarla, besarla, cogerle de la mano… No te frenes si sientes ganas de demostrarle tu cariño pensando que creerá que es por el cáncer o que estás siendo demasiado pesado y que vas a agobiarla.
  • En cuanto a la pérdida del pecho, debes darle la importancia que realmente tiene. Lo realmente importante es haber conseguido acabar con el cáncer, aunque el precio haya sido la pérdida de uno o ambos pechos y la aparición de cicatrices. A pesar del primer impacto, la mayoría de los hombres se acostumbra rápidamente a la visión del pecho mastectomizado y no supone ningún problema para sus relaciones afectivas o sexuales. Una vez llegados a este punto, debemos concienciarnos de que debe ser la mujer la que tome la decisión de reconstruirse el pecho o no. Tanto la pareja como el resto de familiares o amigos deben estar a su lado para escucharla y apoyarla en su decisión.

¿Cómo afrontar que los resultados no sean los esperados?

Según los últimos estudios científicos, la mayoría de las mujeres que se someten a una reconstrucción mamaria manifiesta sentirse satisfecha con los resultados de la operación. Estas mujeres se sienten más a gusto con su aspecto físico y sus niveles de autoestima se elevan tras la operación. Sin embargo, es posible que los resultados de la operación no sean los que estábamos esperando. Si nos encontramos en esta situación, podemos seguir algunos de estos consejos:

  • Sé paciente: Es posible que los resultados no te convenzan en un primer momento, tras la retirada de los vendajes, pero no debes desesperar. Las cicatrices irán haciéndose menos perceptibles y la sensibilidad de la zona mejorará. Aunque el pecho implantado no será nunca exactamente igual al que te fue extirpado, lo que en un primer momento puede provocarte sensaciones de extrañeza e incluso rechazo, poco a poco irás acostumbrándote a él y sintiéndote más a gusto.
  • Consulta con tu cirujano: Si te parece que ha habido algún problema en la operación que ha provocado que los resultados no sean satisfactorios, habla con tu cirujano sobre la posibilidad de corregirlo. Hay ocasiones en las que el pecho puede no estar colocado de manera simétrica respecto al otro, puede que el tamaño sea diferente, que su textura no sea la esperada… Tu cirujano podrá informarte de las diferentes opciones, aunque para solucionarlo es muy posible que debas pasar de nuevo por el quirófano.
  • Aprende a aceptarte: Hay mujeres que no se conforman con los resultados obtenidos en la reconstrucción mamaria y que se sienten frustradas, enfadadas o deprimidas por haber perdido su pecho original. Analízate y descubre si, detrás de esos sentimientos negativos, hay otros conflictos emocionales que no has tratado. Es muy corriente que el cáncer y la pérdida del pecho nos provoquen ira, frustración, sentimientos de rebeldía…

Tanto si los resultados de la reconstrucción mamaria han sido un éxito como si no, es posible que sintamos que no han sido lo que estábamos esperando. Si esos sentimientos negativos son muy fuertes y nos provocan un gran malestar a nivel psicológico o emocional, debemos plantearnos la posibilidad de acudir a un psicólogo que pueda ayudarnos a superarlos.

Problemas psicológicos posteriores

A pesar de que la mamoplastia de reconstrucción suele producir unos altos niveles de satisfacción y que las mujeres se encuentran más a gusto con su imagen física después de la intervención, no en todos los casos es fácil la adaptación a la nueva imagen. En ocasiones, puede que tras la operación la paciente siga padeciendo algunos problemas de índole psicológica. Pasamos a explicar los más significativos:

  • La autoestima no mejora: Volver a recuperar el pecho perdido, a pesar de que suele resultar muy positivo para muchas mujeres, ya que vuelven a sentirse completas y recuperan el sentido de feminidad que creían perdido, no es la solución en todos los casos. Hay que tener en cuenta que los conflictos emocionales que se viven durante el proceso del cáncer y la mastectomía son muy duros y que no todos tienen que ver con la pérdida del pecho. Superar un cáncer de mama supone enfrentarse al miedo a la muerte, pasar por la angustia de no saber si lo superaremos durante meses, vivir situaciones de ansiedad, depresión… Es ilógico pensar que todos estos sentimientos negativos se desvanecerán con la reconstrucción del pecho. Muchos de estos conflictos emocionales y psicológicos continuarán presentes tras la operación. La autoestima puede continuar herida al pensar que no podemos confiar en nuestro propio cuerpo, que nuestra imagen no es como la que teníamos antes del cáncer, que nuestras relaciones con los demás no volverán a ser iguales… Superar todos estos miedos y volver a tener confianza en nosotras mismas puede suponer un proceso muy largo en el que necesitaremos toda nuestra fuerza, el apoyo de las personas que tenemos alrededor y, muy posiblemente, la ayuda de un profesional de la psicología.
  • Problemas en la relación de pareja: Muchas relaciones de pareja se ven afectadas por el cáncer de mama y la pérdida del pecho. Aunque en esos momentos la mujer está muy centrada en su propio dolor, ya que es la que está sufriendo la enfermedad, no debemos olvidar que su pareja también sufre. Es muy difícil enfrentarse a esta situación: pueden no saber qué decir ni cómo comportarse, tener miedo y sentirse angustiados por la posible pérdida del ser amado, no ser capaces de comportarse de forma natural ante la pérdida del pecho… Como consecuencia de todo esto, la comunicación, las relaciones afectivas y las sexuales pueden deteriorarse. La recuperación del pecho por sí sola no mejorará la relación y la devolverá al punto en el que estaba antes del diagnostico del cáncer. Para solucionar estos conflictos de pareja ambos deberán comunicarse y ser abiertos y sinceros. Hay terapias de pareja especializadas en estos problemas, que permiten la recuperación de los canales de comunicación y de las relaciones afectivas y sexuales.
  • Rechazo o dificultad de adaptación al nuevo pecho: El nuevo pecho no será exactamente igual al que hemos perdido, ni en aspecto ni en sensibilidad. Si no somos totalmente conscientes de esto antes de la mamografía de reconstrucción, nos encontraremos frustradas tras la operación. Podemos percibir el nuevo pecho como algo ajeno que nos causa rechazo y que nos desagrada, con lo cual la operación, en lugar de hacernos sentir mejor, agravará nuestros problemas de aceptación física. Existen ejercicios de masaje y drenaje linfático manual que, al ser estímulos táctiles, pueden ayudar a la mujer a normalizar su sensibilidad y aceptar con más facilidad su nueva realidad corporal. También existe la posibilidad de acudir a un psicólogo o a grupos de apoyo.

Preparación psicológica para el postratamiento

La mamoplastia de reconstrucción conlleva una serie de molestias y efectos secundarios normales por los que deberemos pasar tras la intervención. Cuanto mejor los conozcamos y más nos hayamos preparado para pasar por ellos, menos ansiedad nos causarán y la recuperación resultará menos dura.

La reconstrucción mamaria suele realizarse con anestesia general, por lo que se suele exigir una hospitalización de al menos 24 horas. A pesar de que nos desagrade la idea de tener que volver a pasar por el hospital poco tiempo después de haber superado el cáncer, debemos pensar que es por un periodo de tiempo muy corto y que nos servirá para conseguir algo que mejorará nuestro nivel de vida y nuestro bienestar psicológico y emocional.

Al de 24 horas se nos retirará el drenaje y nos darán el alta, con lo que ya podremos volver a casa. Al de dos días ya podremos realizar vida normal, a pesar de que es posible que nos encontremos algo cansadas y que sintamos molestias en el pecho, que deberían remitir con medicación.

Durante una semana deberemos llevar un vendaje que mantendrá los implantes en su sitio y, tras ese tiempo, nos retirarán los puntos. Las cicatrices pueden presentar en un primer momento un tono muy rosado pero irán mejorando a lo largo de los meses.

Además de estas molestias, existe la posibilidad de sufrir algunos efectos secundarios, como que el tejido no prenda, que los resultados no sean satisfactorios al coger tejido de otra zona del cuerpo que no tenga la misma textura y color, molestias en las zonas de las que se ha trasplantado el tejido… Además, en estas operaciones hay una alta posibilidad de infecciones, dado que los tratamientos de quimioterapia y radioterapia dificultan la cicatrización, por lo que hay que estar muy atenta y ponerse en contacto con un médico si notamos molestias fuera de lo normal.

El problema más grave al que se enfrentan las mujeres que se someten a una reconstrucción mamaria es que, por muy avanzada que esté la cirugía en nuestros días y por muy experimentado que sea el cirujano que nos opere, el pecho reconstruido nunca podrá ser exactamente igual al extirpado, ni en aspecto ni en sensibilidad. Esto puede hacer que algunas mujeres se sientan frustradas tras la operación y que el nuevo pecho les cause una sensación de rechazo. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, aunque no sea idéntico al anterior, representa un gran avance en la recuperación psicológica y estética de la mujer mastectomizada, por lo que la mayoría de las pacientes sienten un gran índice de satisfacción tras la operación y manifiestan una elevación en su bienestar emocional y su autoestima.