¿Cómo afrontar que los resultados no sean los esperados?

Aunque la mamoplastia de aumento es una intervención que produce un alto grado de satisfacción en las mujeres que se someten a ella, puede que, por diversas razones, haya casos en los que la paciente no acaba consiguiendo los resultados que esperaba, con la consiguiente carga de frustración y enfado. Si nos encontramos en esa situación, hay diversos consejos que pueden ayudarnos a superarlo:

  • Ten paciencia: Tras la retirada de los vendajes la zona puede aparecer amoratada o inflamada y las cicatrices resultarán muy visibles. Esos no son los resultados definitivos, por lo que no debes angustiarte. Tendrás que tener paciencia y esperar unas semanas para que esos efectos secundarios desaparezcan y puedas apreciar los verdaderos resultados de la operación.
  • Analiza tus expectativas: Es posible que, aunque la intervención haya sido un éxito, no te sientas satisfecha con los resultados. Esto puede deberse a que no te habías informado de la manera adecuada acerca de los resultados objetivos que la operación podía proporcionarte o a que esperabas que esa operación produjese beneficios a nivel emocional o social que en realidad no podía ofrecerte. Analiza cuáles eran tus deseos al someterte a la operación, pregúntate hasta qué punto eran realistas y busca otras maneras alternativas de alcanzar esos objetivos si descubres que la mamoplastia no puede ayudarte a conseguirlos.
  • Pregunta a tu cirujano: Si los resultados no te satisfacen porque consideras que la operación no ha sido exitosa, debes consultar a tu cirujano. Él te comentará si los problemas que observas son fruto de efectos secundarios temporales, si la operación ha salido tal y como se esperaba o ha habido algún fallo y qué soluciones puede ofrecerte. En raras ocasiones, y por causa de una mala praxis, puede haber problemas de simetría entre ambos pechos, falta de sensibilidad… El cirujano podrá informarte de las soluciones, aunque es posible que tengas que pasar por una nueva intervención.
  • Acéptate a ti misma: Si después de hablar con el cirujano no encuentras solución a tu problema, puede ser que la mamoplastia no pueda ofrecerte lo que estabas buscando. Quizá deberías buscar la causa de tu frustración e investigar si realmente está basada en tu aspecto físico o tienes problemas de autoestima y autoaceptación. Si ese es tu caso, ninguna operación de cirugía estética te hará sentir satisfecha y plena. Plantéate la posibilidad de acudir a un profesional de la psicología que pueda ayudarte a analizar y tratar tu problema de autoestima.

Aumento de pecho y problemas psicológicos

Hay personas que deciden someterse a una operación de aumento de pecho impulsadas por problemas emocionales o sociales y no porque realmente quieran mejorar su aspecto físico. Estas personas sólo conseguirán frustrarse tras la operación, ya que sus conflictos psicológicos continuarán presentes tras la operación. Por ello, es mejor conocer esos problemas y plantearnos si es posible que nuestro deseo de realizarnos esta intervención provenga de alguno de ellos:

  • Criticas externas: Si damos más importancia a lo que piensen los demás sobre nuestro aspecto físico, estaremos expuestas a sus críticas y podemos vernos impulsadas a realizarnos una operación que realmente no queremos o no necesitamos. Es necesario que realicemos un análisis exhaustivo de lo que realmente pensamos sobre nosotras y lo que queremos hacer con nuestro cuerpo.
  • Bajos niveles de autoestima: Si basamos demasiado el concepto que tenemos de nosotras mismas en el plano físico, los cambios normales provocados por el embarazo o el paso del tiempo pueden hacer que nos sintamos menos atractivas y que automáticamente pensemos que valemos menos como personas. La mamoplastia puede hacer que nos sintamos más atractivas y aumentar nuestra seguridad en nosotras mismas pero necesitaremos buscar otras cualidades y características positivas que nos hagan sentir valiosas como personas. Si seguimos basando nuestra autoestima sólo en el plano físico, pasaremos el resto de nuestra vida enfrascadas en una lucha inútil contra el tiempo y los cambios.
  • Expectativas poco realistas: Tener un pecho más atractivo no va a convertirnos de forma automática en el centro de atención de todas las miradas ni hará que todos los hombres deseen conquistarnos. Imaginar que vamos a convertirnos automáticamente en la reina de las fiestas sólo nos conducirá a la frustración.
  • Problemas emocionales y sociales: La mamoplastia de aumento suele mejorar la confianza y la autoestima de las mujeres que se someten a ella pero no es la panacea que solucionará todos nuestros problemas psicológicos, nuestros problemas de pareja o la falta de aceptación social que podamos sufrir en determinados grupos.
  • Adicción a la cirugía: Hay personas que están obsesionadas con un ideal de perfección, ya sea marcado por la presión social, por su entorno o por ellas mismas. Estas personas no conseguirán satisfacción en la mamoplastia ni en ninguna otra operación de cirugía estética a la que decidan someterse, ya que siempre encontrarán nuevos defectos en su aspecto que las harán infelices. El origen de estos sentimientos de frustración no se encuentra en ningún aspecto físico de la persona sino en conflictos psicológicos que deberá solucionar con ayuda de un profesional.

¿Qué opciones tengo si no soy una buena candidata?

La mamoplastia de aumento se ha convertido en una intervención quirúrgica tan popular que podemos caer en el error de creer que todo el mundo puede someterse a ella sin ningún problema. Si la clínica estética a la que acudes es prestigiosa y el cirujano es un profesional experimentado, evaluarán tanto tu estado físico como psicológico antes de dar el visto bueno a la realización de la operación.

Hay varios tipos de personas que no son adecuadas para someterse a una mamoplastia de aumento. Vamos a hacer un repaso de estos grupos y proponer soluciones alternativas a esta operación:

  • Personas con expectativas poco realistas: Si la persona quiere someterse a una mamoplastia de aumento esperando resultados físicos que la operación no puede proporcionar o buscando beneficios emocionales o sociales que nada tienen que ver con su pecho, es posible que sea rechazada para la operación. Si es tu caso, no te enfades y ten en cuenta que realmente este rechazo es positivo para ti, ya que, al estar esperando de la operación algo que no podía proporcionarte, los resultados iban a resultarte frustrantes. Analízate a ti misma y a tus expectativas y busca más información de los beneficios reales de la intervención. Puede que puedas volver a intentarlo una vez aclares tus ideas o puede que te des cuenta de que no es una mamoplastia lo que necesitas para encontrarte mejor.
  • Personas con desordenes dismórficos del cuerpo o con una sensación general de insatisfacción con su aspecto: Estas personas perciben de forma errónea su propio cuerpo, lo que las lleva a realizarse continuas operaciones de cirugía estética buscando alcanzar la perfección o corregir defectos que sólo ellas perciben. Si ese es tu caso, realizarte esta cirugía sólo te llevaría a hacerte aún más adicta a la cirugía y no te sacaría de ese estado de insatisfacción, ya que la base de esa sensación es emocional y psicológica. Normalmente las personas que padecen estos trastornos no lo aceptan, ya que ellas perciben que realmente necesitan esas operaciones. Deberán ser sus seres cercanos los que se den cuenta del problema e intenten convencerlas para que busquen la ayuda de un profesional de la psicología.
  • Personas presionadas por otras para hacerse la cirugía: Si el cirujano detecta que realmente el deseo de someterse a la mamoplastia no procede de un deseo genuino e interno sino de la presión de alguien de su entorno, puede negarse a practicarla. Si es tu caso, debes estudiar realmente qué es lo que deseas en tu interior, cuáles son tus verdaderas emociones, pensamientos y opiniones sobre tu cuerpo y la operación a la que ibas a someterte y por qué habías decidido prescindir de lo que realmente piensas. Puede que tengas que plantearte muchas cosas acerca de ti misma y tus relaciones con los demás. No es bueno que sometas tus deseos, tu propio cuerpo y tu salud a los deseos de otra persona.
  • Personas con edad insuficiente: Los cirujanos suelen negarse a realizar mamoplastias de aumento a adolescentes ya que los senos no están totalmente desarrollados hasta después de los veinte años y la joven puede no ser lo bastante madura desde el punto de vista emocional. Si es tu caso, es preferible que esperes a comprobar si, una vez finalizado el desarrollo de los senos, realmente necesitas la operación y si los complejos que sientes se deben a tu inseguridad y tu inmadurez. Puede que ahora mismo no lo entiendas y creas que el mundo se te va a venir encima por tener que esperar unos años pero es preferible a tener que realizar una nueva intervención para retirar los implantes. Mientras tanto, existen muchos modelos de lencería que pueden ayudarte a ocultar tu problema.
  • Mujeres que quieran quedarse embarazadas: Los implantes no interfieren con el embarazo ni con la lactancia pero, una vez finalizado el embarazo, puede que sea necesaria una nueva intervención para recolocarlos. Por ello, si te has planteado quedarte embarazada en un plazo de tiempo breve, quizá sea preferible esperar a terminar el embarazo y la lactancia antes de someterse a la operación.

Enfrentarse a una reconstrucción mamaria tras haber superado el cáncer: ¿Cómo saber si estás preparada?

Es difícil plantearse la posibilidad de realizarse una reconstrucción mamaria tras haber sufrido una mastectomía. La paciente acaba de superar un cáncer, ha perdido un pecho y muy posiblemente el pelo, con el consiguiente descenso de su autoestima a nivel físico, ha pasado por momentos en los que no sabía si podría superarlo, teniendo que enfrentarse al miedo a la muerte… Hay que tener en cuenta, además, los innumerables exámenes y pruebas clínicas, muchos de ellos dolorosos, y la ansiedad por conocer los resultados, los días de hospitalización, los tratamientos… Después de haber pasado por todo esto, es normal que la paciente sienta aversión a la idea de volver a pasar por un quirófano.

Por otro lado, tenemos el problema de la presión social a la que la paciente es sometida por parte de sus parejas, amigos, familiares… Mucha gente no podrá entender que la paciente no quiera someterse a una reconstrucción mamaria o que desee postergarla. Para ellos, la solución al problema es muy simple: si estás triste por haber perdido un pecho, opérate y ya está. No pueden comprender el miedo a que algo salga mal en la operación, a no conseguir el aspecto deseado, el deseo de estar tranquila sin tener que pasar por ningún médico en una temporada…

La decisión debe tomarla la persona afectada, sin dejarse llevar por los deseos de los demás. Si sólo pensar en ello te hace sentir angustiada o excesivamente preocupada, date más tiempo y piensa en la posibilidad de consultar con un psicólogo. Si desearías operarte lo antes posible pero te da miedo la operación, realizar una lista con las consecuencias positivas y las negativas puede ayudarte a decidir. También puede ayudarte comentarlo con alguien que sepas que va a apoyarte en tu decisión y que va a escucharte sin juzgarte.

Por último, si decides que no quieres operarte (ya sea por el momento o de forma definitiva), defiende tu idea y haz que los demás te comprendan y lo acepten. Tu cuerpo es sólo tuyo y tú eres quien debe tomar esa decisión.