Preparación psicológica para el postratamiento

Como toda intervención quirúrgica, la mamoplastia de aumento conlleva una serie de molestias y efectos secundarios normales. Es conveniente que los conozcamos de antemano y que nos hayamos hecho a la idea de pasar por ellos, ya que esto facilitará nuestra recuperación y hará que las molestias nos resulten más fáciles de sobrellevar.

Cuando termine la operación, y dado que ésta suele realizarse con anestesia general, deberemos permanecer hospitalizadas durante veinticuatro horas. A las molestias típicas de haber pasado por una anestesia y todo el postoperatorio de cualquier cirugía, tenemos que sumarle el drenaje que nos habrán colocado. Dicho drenaje se retirará a las veinticuatro horas, por lo que deberíamos librarnos de él antes de salir del hospital.

Los puntos no se retiran hasta que hayan pasado una o dos semanas. Durante ese tiempo es posible que nos encontremos más cansadas y faltas de energía. Este efecto secundario es normal y no debería impedirnos reincorporarnos a nuestra vida habitual en un plazo de 48 horas. Es posible que notemos dolor en la zona intervenida durante un par de semanas pero podremos controlarlo con los medicamentos que nos prescriba el cirujano.

Una vez retirados los puntos y el vendaje, podremos apreciar las cicatrices. En un primer momento pueden presentar un aspecto rosado que las haga muy perceptibles pero irán difuminándose con el tiempo, aunque debemos ser conscientes de que nunca desaparecerán del todo.

Tenemos que tener cuidado con los esfuerzos que realicemos en las primeras semanas, sobre todo en lo relativo a levantar pesos. Pregunta a tu cirujano cualquier duda que tengas sobre tu reincorporación a tus actividades cotidianas.

Además de estos efectos secundarios normales podemos encontrarnos con efectos menos comunes pero que, en la mayoría de los casos, no deben asustarnos. Pueden surgir hematomas, infección, falta de sensibilidad en los pezones… Si notas cualquiera de estos efectos secundarios, no te angusties. Suceden en muchas ocasiones y la mayoría de las veces son temporales y no revisten gravedad ni necesidad de más operaciones. De todos modos, es conveniente que consultes con tu cirujano para que pueda valorar la importancia de estos efectos secundarios. En la mayoría de las ocasiones, servirá para tranquilizarte.

Una vez que la inflamación y los hematomas desaparecen, podrás evaluar los resultados definitivos de la operación. La mayoría de las mujeres que se someten a una mamoplastia de aumento sienten que su seguridad en sí mismas y su autoestima aumenta. Puede que te cueste un poco acostumbrarte a tu nuevo aspecto o enfrentarte a las opiniones de los demás. Si estabas segura de tu decisión, esa inseguridad pasará pronto y podrás disfrutar de los resultados en poco tiempo.

Preparación psicológica para el aumento de pecho

Aunque la mamoplastia es una operación muy popular, al que se someten miles de mujeres cada año, no todo el mundo está preparado para ella. Como en toda intervención quirúrgica tendremos que enfrentarnos a nuestras dudas, nuestra ansiedad, los miedos de última hora… Estos pensamientos negativos y sentimientos de ansiedad pueden hacer que nos resulte una experiencia difícil de sobrellevar y que incluso podamos plantearnos cambios de opinión de última hora. Para que todo este proceso sea más fácil de llevar conviene tener en cuenta los siguientes puntos:

  • Cuanta más información tengas del proceso, más tranquila te sentirás. Intenta buscar toda la información posible preguntando a amigas que se hayan hecho la operación, consultando en revistas, libros o Internet… No tengas miedo de preguntarle a tu cirujano todas las dudas que te surjan.
  • Analiza tu deseo de pasar por la operación. Si realmente vas a someterte a la mamoplastia por presiones externas (familia, amigos, pareja…), las dudas te asaltarán con mucha frecuencia e intensidad, ya que realmente el deseo no parte de ti y, por tanto, no estás segura de lo que vas a hacer. Dedica un tiempo a reflexionar sobre lo que realmente quieres hacer. Si después de reflexionar sigues queriendo seguir adelante, te encontrarás más reafirmada en tu decisión. Si no es así, defiende tus verdaderos sentimientos y hazlos valer frente a las personas que te están presionando.
  • Analiza tus expectativas, tanto sobre el resultado objetivo que pretendes conseguir como sobre los beneficios emocionales que esperas. Si no estás muy convencida con la elección que has realizado, ya sea en la forma, volumen o materiales a utilizar, coméntalo con tu cirujano ahora que aún estás a tiempo de cambiar de opinión. Piensa que esto no es como un traje, que puedes devolverlo si no te gusta. Debes estar muy segura de lo que quieres antes de tumbarte en la mesa de operaciones.
  • Busca formas de controlar la ansiedad: Puedes hacerlo por ti misma (mediante técnicas de relajación y respiración o ejercicios de visualización), con ayuda de un psicólogo o buscando apoyo en algún familiar o amigo con quien puedas compartir el proceso y comentar tus dudas y miedos.

La importancia de las expectativas realistas

La mamoplastia de aumento es una operación muy versátil que permite elevar los pechos y aumentar su firmeza, mejorar su forma, aumentar su tamaño… Por ello, antes de someternos a la operación es muy importante que reflexionemos sobre nuestros objetivos de cara a la operación y que nos dejemos aconsejar por el cirujano acerca de qué forma, textura, materiales y volumen serían más adecuados para nuestro caso particular. Con esto conseguiremos que la nueva forma de los senos esté en equilibrio y armonía con nuestra figura, lo que hará que nos encontremos más satisfechas con los resultados obtenidos.

Aparte de tener en cuenta estas expectativas sobre el resultado objetivo final que pretendemos conseguir, también debemos valorar si con la operación estamos buscando otra serie de beneficios de carácter emocional o psicológico. Es cierto que los estudios realizados a mujeres que se han sometido a esta operación revelan que las pacientes experimentan una mejora en sus niveles de autoestima, que se sienten más seguras de sí mismas y más atractivas y que incluso manifiestan que esta operación ha aumentado su deseo sexual y sus índices de satisfacción.

Sin embargo, sería un error creer que esta operación (o cualquier otra intervención de cirugía estética) es la panacea para nuestros conflictos emocionales y nuestras inseguridades. Debemos evaluar cuáles son los problemas emocionales que pretendemos solucionar con esta operación y valorar hasta qué punto pensamos que esta operación puede mejorarlos. Lanzarse a esta intervención con los ojos cerrados, pensando que mejorará nuestra vida en pareja o nuestra aceptación social por sí misma, sólo nos proporcionará frustración.

Por poner un ejemplo, imaginemos que pensamos que nuestra pareja está muy fría últimamente y que la relación se está resintiendo y que esto puede deberse a que no tenemos tan buen aspecto físico como teníamos al comenzar la relación. ¿Realmente piensas que el estado de la relación puede depender del tamaño o la firmeza de tus senos? Si lo piensas fríamente, ¿crees que la mamoplastia por sí sola podrá devolveros lo que sentíais antes? Y si realmente fuera así, ¿crees que te merece la pena una relación basada en algo tan superficial?

Planteándonos preguntas como éstas acerca de nuestra situación particular podremos valorar si nuestras expectativas son realistas, si la operación será capaz de satisfacerlas y hasta qué punto creemos que los resultados serán satisfactorios. Una vez contestadas estas preguntas y sabiendo realmente lo que queremos, podremos someternos a la operación con mayores probabilidades de quedar satisfechas.

Presión social y aumento de pecho

En los últimos años parece haber surgido una preocupación por el tamaño de los pechos. Parece que en las últimas décadas, tener un pecho prominente ha pasado a ser sinónimo de belleza y éxito, hasta el punto de haberse convertido para algunas mujeres en una obsesión y haber pasado a ser un punto decisivo de su autoestima.

El tamaño de los pechos ha sido importante durante toda la historia como símbolo de feminidad y sensualidad. Han sido pocas las épocas de la historia en las que la moda dictaba la preferencia por una figura recta y un pecho liso (como sucedió en los años veinte).

Sin embargo, en la actualidad, al hecho de que unos pechos grandes resulten más atractivos al asociarse con la capacidad reproductiva y de alimentación de los hijos, se han sumando nuevas razones que hacen que unos pechos grandes resulten más atractivos. Los medios de comunicación proponen desde hace décadas la imagen de una mujer con pechos grandes como ideal de belleza.

Teniendo en cuenta que a día de hoy es más accesible que nunca el poder aumentar el tamaño de los pechos, las operaciones de cirugía estética realizadas con este fin se han ido multiplicando año tras año.

Hay que tener cuidado con la presión social a la que nos someten los medios de comunicación y no dejarnos llevar por modas o ideales de belleza que no son adecuados ni saludables. Ha habido épocas en los que los modelos de belleza dominantes proponían un prototipo de mujer con un tamaño de pecho exagerado, haciendo que mujeres que normalmente se hubiesen sentido a gusto con el tamaño de sus senos se sintiesen inseguras y deseasen parecerse a esos modelos para resultar más atractivas. Esos modelos propuestos en ocasiones no eran armoniosos ni estéticos e incluso podían provocar problemas físicos.

La mamoplastia de aumento es una opción que puede ayudarnos a sentirnos mejor con nosotras mismas siempre que decidamos someternos a esta operación como una elección personal meditada, razonada y basada en nuestro propio deseo. La persecución alocada de modelos propuestos desde el exterior, ya sea desde los medios de comunicación o desde nuestros familiares y amigos, puede llevarnos a conseguir resultados no deseados y con los que no nos sintamos cómodas ni atractivas, sino disfrazadas de algo que no somos. .