El pecho femenino es una parte importante de la feminidad. Por ello, las mujeres que no se sienten a gusto con el tamaño o la forma de su pecho pueden sentirse menos seguras de sí mismas, lo que provocará un descenso de su autoestima.
Según estudios científicos recientes, se ha demostrado que las mujeres que se someten a una mamoplastia de aumento de pecho, se sienten más seguras de sí mismas tras la operación, que su autoestima aumenta y que, incluso, hacen una valoración más positiva de su vida sexual.
La mamoplastia de aumento no es solamente una solución para las mujeres que creen tener un pecho pequeño. La edad o los embarazos pueden hacer que el pecho pierda definición y firmeza, presentando un aspecto flácido y caído. La mamoplastia de aumento puede solucionar estos problemas, devolviendo a los senos su firmeza y elevación.
El aumento de pecho mejora el aspecto general de la figura, ya que proporciona curvas y equilibra las caderas, logrando así un cuerpo más armonioso. Estos beneficios pueden ayudar a las mujeres a sentirse más seguras y atractivas, amplia sus opciones de vestuario, permitiéndoles exhibir escotes o ropa ajustada… Dado que estos beneficios harán que las mujeres logren mayores niveles de autoconcepto y autoaceptación en lo que a sus características físicas se refiere, su autoestima se elevará.
A pesar de todos estos beneficios, hay que tener en cuenta que la mamoplastia de aumento no es la solución a todos los problemas de autoestima que puedan presentarse. Habrá mujeres que, por sus niveles de inseguridad o por las exigencias que se imponen a sí mismas en el nivel físico, no se encontrarán satisfechas por muchas operaciones de cirugía estética a las que se sometan. La mamoplastia de aumento es una ayuda que puede mejorar el aspecto físico y aumentar la autoestima, siempre que nuestra expectativas sean realistas y que sepamos aceptarnos y valorarnos a nosotras mismas tal y como somos. .
May 30th, 2011 | Posted in Mamoplastia y psicología | Comments Off
Según comienza la pubertad, las jóvenes van atravesando una serie de cambios corporales que pueden resultar traumáticos para ellas: la altura, el peso, la distribución de la grasa corporal, los cambios en la figura, el acné… Todos estos cambios harán que, a lo largo de la pubertad y la adolescencia, la figura vaya cambiando desde una figura infantil y recta a una figura de mujer con curvas.
Resulta complicado pasar por estos cambios en una época en la que todavía no estamos preparadas para afrontar las críticas y en los que muchas de nosotras sufrimos de inseguridad acerca de nuestro aspecto físico. Nos parece que esos cambios son evidentes para todo el mundo y, si alguien hace un comentario al respecto, deseamos desaparecer de la faz de la Tierra.
Uno de los mayores problemas, paradójicamente, nos sucede si esos cambios no se producen. Cuando todas nuestras amigas y compañeras empiezan a tener una figura llena de curvas que resulta atractiva, es muy duro comprobar que nuestro cuerpo sigue siendo el de una niña y que no parece dispuesto a cambiar. Además de tener que soportar la inseguridad que esto nos produce y la frustración de no poder ponernos la ropa que nos gustaría, hay que sumarle los comentarios poco afortunados y muchas veces de mal gusto de la gente que nos rodea.
Hay veces en que esta falta de pecho puede deberse simplemente a diferencias en el desarrollo entre unas chicas y otras. Mientras que algunas chicas empiezan a desarrollar el pecho alrededor de los doce años, puede que haya casos en los que el desarrollo de los caracteres femeninos se retrase hasta los catorce o quince años.
La falta de pecho también puede deberse a una falta de peso corporal. Muchas adolescentes buscan la delgadez extrema y seguir teniendo una figura recta como en la niñez pero desean también un pecho atractivo. Hay que tener en cuenta que el tejido del pecho es en su mayoría una acumulación de grasa y que, por ello, el pecho será mucho más pequeño en las personas muy delgadas. Esto puede comprobarse fácilmente fijándose en que es la zona del pecho la que pierde volumen en primer lugar cuando hacemos dieta.
Una vez pasada la adolescencia estos complejos pueden mantenerse. El tamaño del pecho es una característica importante de la figura femenina que puede hacernos sentir más atractivas y seguras, hacer que la ropa nos siente mejor, que podamos ponernos un escote y sentirnos sexys… Si hemos alcanzado la madurez y nuestro pecho sigue sin desarrollarse, la mamoplastia de aumento puede ser la solución que estábamos buscando a nuestros complejos.
May 23rd, 2011 | Posted in Mamoplastia y psicología | Comments Off